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Lo que vas a leer es una historia que ocurrió en la realidad del día a día, pero como pareciera que no haya podido ser así, lo dejamos a tu interpretación y criterio.
Corría el año 1.986 cuando un compañero nuestro experimentó una expansión de conciencia que le permitió comunicarse con gente de otro planeta de superior evolución aunque cercana a la nuestra, ya que su pasado es semejante a nuestro presente y su actualidad nuestro próximo futuro. Gente que en su proceso evolutivo ha necesitado hacernos saber que están ahí para “ayudarnos a que les ayudemos a ayudarnos”, cosa que nosotros decidimos llevar a cabo.
¿Que por qué decidimos “ayudarles a ayudarnos?” Pues fue porque su manera de vivir está basada en las responsabilidades adquiridas mediante la participación afectiva y emotiva en las realidades de unos y otros, es decir, en la empatía.
Con tal creencia y el compromiso de hacer algo por nuestro planeta, nos enrolamos en un Curso Académico e Iniciático de Conciencia Evolutiva que nos dieron, a modo de instrucción, estos vecinos cósmicos y que estuvo basado en el crecimiento humano mediante el estudio de la Ciencia del Comportamiento, el Protocolo de Organización Ética y Estética, y el Paradigma Evolutivo. Materias que nos han colocado “de pies en el suelo” acerca de cuestiones como el espíritu, el karma, la reencarnación, los cuerpos etéreos, el universo, etc.
Así que lo que os explicamos en este libro es, ni más ni menos, el camino que hemos recorrido hasta hoy con nuestras experiencias, reflexiones, dudas y ánimos y desánimos, junto con la información recibida de nuestros interlocutores cósmicos. Todo ello enmarcado en una dinámica de trabajo en equipo junto a nuestros instructores, y vivida desde la conciencia y de manera sentida en nuestro día a día. Razones por las que esperamos y deseamos que este libro pueda servir de orientación a todas aquellas personas que buscan respuestas a inquietudes y necesidades internas que trascienden lo puramente cotidiano.
Y por último, sólo añadir que sintiendo de verdad que TÚ ERES OTRA FORMA DE SER YO MISMO, uno adquiere la fuerza suficiente para HACER QUE EL AMOR VIVA. Y si el AMOR ESTÁ VIVO tenemos el convencimiento de que sí, “EL HOMBRE SALVARÁ AL HOMBRE”.
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