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ASÍ COMENZAMOS HACE VEINTICINCO
AÑOS MEDIA DOCENA DE CHICAS Y
OTRA MEDIA DE CHICOS

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Comenzamos “persiguiendo ovnis” y nos auto llamábamos “El equipo”... éramos una docena. Después pasamos a ocuparnos del crecimiento humano haciendo terapia de equipo, y cuando creímos que ya teníamos suficiente, dimos por terminado nuestro camino “terapiero”... seguíamos siendo una docena. Pasados unos meses decidimos difundir nuestras pesquisas por Tv, radio y prensa y ahí tuvimos que bautizarnos por exigencias de los medios de comunicación y pasamos a llamarnos Equipo LOEMI, por Internet pululan nuestras huellas... éramos ocho. Hoy cada uno de nosotros vive el conocimiento adquirido según su manera de ver las cosas.

En cuanto a mi y con la colaboración de tres “benditos”, poco tiempo después de dar por concluida la difusión fundé el Instituto Loemi y sigo indagando en los entresijos de la naturaleza humana.

El Instituto no es mi trabajo (profesionalmente soy asesor filosófico), sino una dedicación voluntaria que me agrada lo suficiente como para seguir dedicándole el tiempo que merece y puedo.

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EL INSTITUTO

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Estudiar el comportamiento de las personas, como cualquier asunto serio, con una pizca de humor, se transforma en formal y eso nos gusta.

Fundé el Instituto porque mis colaboradores y yo somos gente inquieta que siempre que podemos trabajamos para poner nuestro grano de arena en el nuevo paradigma social emergente basado en la calidad humana (Endocalidad), o lo que es lo mismo, en la empatía. Principio fundamental que con la práctica de “estar de acuerdo en no estar de acuerdo”, garantiza que los valores espirituales se den de manera sostenida y sostenible.

Para ello y para que la salida del actual paradigma ya inservible sea lo menos traumática posible analizamos:

  Lo que decían las antiguas pensadoras/res.

  La historia de verdad, no la de los libros oficiales.

  La actualidad en todas sus facetas.

  Y a la gente y a nosotros mismos como animales racionales que somos y futuros animales humanos que, por ineludible evolución, tenemos que llegar a ser.

Y, como creemos que debe de ser, todo ello lo hacemos a pié de calle y de campo, en bibliotecas, en Internet, y en la mesa. Resumiendo, trabajamos de manera teórico-práctica procurando transformar los resultados obtenidos en educación humana para el día a día.

Así, os aseguramos que el futuro no es tan misterioso como parece.

No estudiamos cómo lograr una sociedad utópica, sino que observamos y analizamos el proceso que nos tiene que llevar a todos, la humanidad entera, a un generalizado entendimiento sólo posible incluyendo en nuestro día a día la máxima “estar de acuerdo en no estar de acuerdo”, ya citada unas líneas más arriba, utilizando para ello como herramienta principal, el CRECIMIENTO HUMANO, no el crecimiento personal; son cosas diferentes.

Me explico:

  Cuando tu, yo y mucha gente estábamos con la autoestima un poco baja apareció el crecimiento personal, y nos fue muy bien para darnos cuenta de que si bien teníamos muchos defectos también teníamos muchas virtudes, y eso nos ayudó mucho a sentimos más seguros. Sin embargo los defectos quedaron ahí, un tanto velados porque tampoco había para tanto y nos transformamos en personas más animosas, más comprensivas, más cariñosas. En resumen, buenas personas.

En conclusión, el crecimiento personal es el que todos conocemos y por tanto, con el que todos estamos familiarizados. La sociedad entera lo practica con mayor o menor fortuna: guardar las formas, ser políticamente correcto, el amor es maravilloso, que lo es, etc., y hasta aquí todo muy bien, pero como la sociedad está... como está, no vamos ahora a entrar en ello, pues hay que dar un paso más porque sino pues estancados nos quedamos y es ahí donde entra el CRECIMIENTO HUMANO.

  No nos podemos quedar siendo buenas personas porque nos faltará algo y este algo es sentirnos más humanos. Sentir que podemos servir a la sociedad desde un estado más completo, más entero y más justo. Así que, ahora que nuestra autoestima ya se ha afianzado, debemos plantearnos ganar humildad sin servilismo, libertad con responsabilidad y sinceridad con educación. En estos tres pilares se asienta el crecimiento humano y su proceso es el mismo que hicimos con el personal, pero a la inversa.

Nos explicamos: Si entonces lo que hicimos fue potenciar la visión de nuestras virtudes velando con ello nuestros defectos, ahora, con el crecimiento humano, lo que tenemos que hacer es tratar de desvelar nuestros defectos sin velar nuestras virtudes ya potenciadas.

Partiendo de este planteamiento, podemos airear nuestras partes oscuras tranquilamente porque al estar ya afianzado nuestro lado bueno, éste se encarga de manera automática, de controlar al oscuro e irlo destilando poco a poco.

Poniendo en marcha este mecanismo, que tiene su parte de razón y su parte de emoción, veremos lo ruines que podemos llegar a ser a pesar de ser ya buenas personas. Conozcámonos pues ahora, desde nuestra sabiduría como buenas personas, y no nos tengamos miedo porque ahora estamos capacitados para, conociendo nuestra parte buena, esencializar la mala. No es nada complicado y nos sentiremos más seguros de nosotros mismos porque veremos claramente que comenzamos a sentirnos seres integrales, es decir, seres que manifiestan abiertamente sus virtudes y defectos cuando hace falta, y con la delicadeza y cortesía que nos caracteriza como buenas personas que ya somos. Así, junto con la valentía de la que nos iremos impregnando durante el proceso, en poco tiempo iremos creciendo, vertiendo en la buena persona que somos, la sabiduría que da el pensar y actuar con bondad como PERSONAS HUMANAS que ya comenzamos a ser.

Lo bueno de cada uno de nosotros ya lo sabe todo nuestro entorno. En cuanto a lo malo, que también lo saben pero seguro que desconocen muchos detalles, ahora lo van a saber al completo porque se lo contaremos.

Todo comportamiento desagradable proviene de miedos y estos son los que hay que airear echando mano de nuestra incipiente pero persistente valentía. La respuesta de la gente será: ¡Caramba, ahora entiendo tu comportamiento... desde luego tenías tus razones y están más que justificadas!... Si quieres ahora te cuento yo porque hago esto o aquello que te resulta tan desagradable a ti.

Dando nosotros el primer paso, como personas humanas, acabamos de echar una mano a alguien con quien estábamos mal y con quien ahora ya estamos mejor, para que acceda también a ser una persona humana.

De esta manera y en poco tiempo nos transformaremos en gente más feliz porque nuestro entorno nos querrá más y escucharemos a menudo: “a tu lado se está de una forma... especial... no se... se siente tu serenidad... tu humanidad... me impregna”... y escuchar esto, con perdón, es la hostia.

A partir de ahí, ya no eres una PERSONA HUMANA en potencia, sino en marcha.

Así y sin distinción de estatus sociales, razas o credos (todos somos parecidos pero no iguales), seremos capaces de afrontar el cambio de paradigma.

Si en su día, perdidos como estábamos, fuimos capaces de renovarnos afrontando un crecimiento personal, ahora también lo seremos para reinventarnos y afrontar un CRECIMIENTO HUMANO.

Con este planteamiento entramos plenamente a estudiar la pareja que, sin duda alguna, representa y es la célula básica en la que se apoya cualquier sociedad y, obviamente, el planeta en su conjunto lo es.

Ya ubicados de lleno en la pareja, lo que hacemos en el Instituto es estudiar los procesos básicos que generen el suficiente entendimiento para que la empatía aparezca (vivir día a día el uno la realidad del otro) y con ella la transformación gradual de la pareja actual en la renovada pareja-par (unidad par).

Con todo, creemos que es importante subrayar que nuestra vocación es estudiar los estares de la gente, sin recovecos: el del buen humor y el del cabreo, el de la risa y el del llanto, el de la fiesta y el del aburrimiento, el del amor y el del desamor. Resumiendo, el real del día a día y, por extensión, el comportamiento social mediante estas tres asignaturas básicas:

La Endobiología: materia que estudia los factores terrenos y espirituales personales incidentes en nuestra vida cotidiana, o sea, en nuestra evolución.

La Astrobiología: materia que estudia lo mismo que la anterior pero en el ámbito externo a la Tierra, que lo hay.

Y la Etnobiología, materia que estudia las razones por las que grupos de diferentes culturas entienden y utilizan la naturaleza de distintas maneras.

Y como punto final de nuestra presentación como Instituto, nos vemos en la necesidad de aclarar y dejar patente que el trabajo que realizamos nada tiene que ver con la parapsicología ni con el tema ovni a la usanza, sino que está basado en sendos protocolos de rigor académico y tratamiento ético de la información sometida a estudio e investigación. Aunque ello no descarta que reconozcamos abiertamente que el paradigma emergente (incluido el nuevo modelo de pareja, la pareja-par) y sus tres asignaturas fundamentales, Endobiología, Astrobiología y Etnobiología, por renovadoras e innovadoras, tienen lo suyo de “paracientíficas”, obviedad que se desprende precisamente de su carácter, repetimos, renovador e innovador.


 
         
 
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